Tan ruidosa la vida y tan
silente la muerte
Estridente es vivir
escuchando los sonidos del silencio.
Pensar que solo será la casa
desaparecida. La que algún día fue y ahora es solo recuerdo
Donde vivieron y murieron los
sueños. De un hombre limitado por su mortalidad.
Ahora solo quedan los soliloquios
de él, disfrutados en las casas del más allá.
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